sábado, marzo 05, 2022

Valentía

 No es que no haya vuelto a soñar, si no que empecé a temer a este estado de conciencia. He viajado tanto a través del mundo onírico, he sentido la magnifica opulencia de nuestras mentes, de nuestros cerebros, de nuestras conciencias, pero también como dice Lovecraft en unos de sus cuentos, 'He visto cosas, que me guardaré de no volver a ver'.

No recuerdo exactamente cual fue aquel sueño, que me hizo temer a los sueños lúcidos, tanto es así que no lo anoté, tanto es así que no lo recuerdo, o quizás fueron aquellos sueños donde parecía pasar días enteros en ese plano los que  me hicieron dudar de mi cordura, y decidí dejar el mundo de los sueños, poner los pies en la tierra, los pies en esta realidad tan humana, que pensaba insípida.

Tras estar tanto tiempo lejos de los sueños, y tras de una temporada explorando los psicodélicos, solo puedo pensar que lo onírico hace parte de mi, que siempre dentro de cada uno hay una última frontera por explorar, y al mismo tiempo debemos llevar nuestras vidas que ya no considero insípidas, sino tan llenas de detalles que alimentan nuestros sueños y nuestras exploraciones profundas de nosotros mismos. 

Quiero volver a soñar y recordar, ahora con menos premura de ver espectaculares seres de colores o de volar por campos de flores infinitos, pero si quiero tener para mi ese pequeño espacio, esa diminuta parcela de fantasía en los bordes de la eternidad. 

 

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