He recibido una llamada de un amigo ofreciéndome trabajo, nos hemos puesto cita en unas bodegas por la calle 13 de la ciudad. No sé como he llegado al punto de encuentro, no me importa, todo es muy real, la ciudad, su gente, hasta mis pensamientos detestando el transporte de la ciudad, observo un semáforo, el semáforo está en verde, el día está entre soleado y nublado, lo cual es normal en la ciudad.
Mi amigo llega, es una presencia que conozco, pero no sé definir quien de mis amigos es, camino al edificio donde es el trabajo me habla de tecnología de lo buena que es la empresa, pienso que no sé si vaya a aceptar, ahora me encuentro sin trabajo, dedicado a un par de proyectos que tengo, estoy cansado del trabajo de oficina, de ocuparme solamente para estar ocupado, preocupado por proyectos que son torres de babel, pirámides efímeras, trabajo que me hace recordar el mito de Sisifo, una y otra vez construyendo proyectos muy similares que después alguien viene y tumba, para ofrecernos trabajo rehaciendo el proyecto, con sus respectivos estreses y sufrimientos, repitiendo una y otra vez el ciclo solamente por que 'por lo menos hay trabajo' y 'que mas se hace'.
Las bodegas parecieran abandonadas y en ruinas, al entrar subimos unas escaleras, huele a plástico, me hacen recordar la vieja bodega de fundición de plásticos donde trabajaba mi papá cuando era niño, son las mismas escaleras altas, al llegar al segundo piso parece aquella misma bodega donde los sábados al no tener quien cuidarnos mi papá nos dejaba explorar cuando mi hermana y yo éramos niños. Es diferente a aquella bodega, en la mitad de ella hay un grupo de conocidos, todos ellos en una mesa con un computador portatil conectado a un inmenso taladro
- Mire el equipo de acá está trabajando en el software para un taladro electrónico, usted entraría a trabajar en uno de los muchos proyectos de investigación que tenemos
Mi amigo sigue y sigue hablando de los diferentes proyectos, algunos suenan interesantes y de alguna manera me agrada la idea. Uno de los que trabaja en la mesa es un conocido de una trabajo, una persona que no me agrada, por diversas situaciones me pareció un cobarde, de un momento a otro esa persona se levanta:
- Lo logré -grita mientras levanta el taladro se dirige hacia una columna con una placa de metal, enciende el taladro, dirigiéndolo a la placa de metal, el ruido es ensordecedor-
En ese momento llega un señor de edad
- Felicitaciones muchachos
- Vamos a firmar el contrato -me dice a mi- Sígame
- Vamos a las oficinas principales-dice mi amigo-
Bajando las escaleras desaparece, las escaleras han cambiado ahora hay una baranda de metal al lado derecho, parecieran ser mas largas, algo me dice que baje rápido, mi cuerpo entra en emoción y me lanzo a bajar por la baranda, como si fuera un tubo de bomberos, bajo a mucha velocidad, doy algunos saltos en la baranda, estoy muy emocionado, llego hasta el primer piso, ya no está allí la puerta por donde entramos sino la oficina del jefe a la cual entro corriendo jadeando tras dar un enorme salto desde el último tramo de la baranda.
No recuerdo que haya dicho que si iba a entrar a trabajar aquí, me pregunto que va a ser de mis proyectos, tampoco quiero volver a encerrarme en una oficina donde siento que el tiempo de mi vida se va. De todas maneras necesito el dinero.
- Acá tengo el contrato -dice el anciano-
Algo pasa, no entiendo bien que es pero sale de la oficina por una puerta que antes no existía o que yo no había visto
Lo sigo, hemos salido por la parte de atrás del edificio, en realidad todo está o en ruinas o a medio construir, hay charcos de lodo, hay orines de habitantes de la calle, basura y escombros.
- Síganme - dice el anciano- quien ahora va con las personas de la mesa y con mi amigo
Ellos se internan en un barrio aledaño, hay algunas cercas, las cuales cruzo sin problema, hay rejas rotas por donde ellos han cruzado, finalmente hay un seto de arbustos con una pequeña puerta por la que solo se puede pasar gateando, ellos o han pasado por que hay un trozo de madera podrido al que le tienen miedo, hay algo dentro del trozo de madera que les aterra. El trozo de madera es un poco asqueroso, pero es solo madera podrida.
- Miren no tiene nada de raro - les digo mientras rompo la madera-
Dentro hay una serie de larvas cristalinas de algo que no se que es, son como babosas, pero no son, son muchas como una colonia, se mueven de manera organizada. Por fin pueden cruzar la pequeña puerta, todos cruzan gateando, sin embargo pienso, esto es mucho enredo para pasar la cerca, debe haber una forma mas sencilla, me paro, camino hacia el lado izquierdo, la cerca va disminuyendo hasta desaparecer, me parece tonto el camino que han tomado todos ellos, simplemente cruzo la línea de la cerca CAMINANDO, tras la linea de la cerca está nuevamente la ciudad y la gente, el grupo al que sigo me espera, entre la gente de la ciudad hay dos de mis tíos mas ancianos, están bien, quiero saludarlos pero el grupo me espera...............................
lunes, abril 06, 2015
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