Entro a una sala totalmente oscura, en medio de la sala alumbrados por una lámpara que no ubico, se haya una silla y un computador. Camino hasta la silla, sé debo ver algo muy importante en el computador.
Me siento, muevo el mouse, abro el navegador, donde empieza a reproducirse un documental. La primera escena que veo allí es de un planeta como la tierra, pero no es nuestro planeta,
- Acompáñennos en esta aventura de la humanidad, para finalmente dar respuesta a la pregunta, ¿Estamos solos en el universo? - dice el narrador de aquel programa -. La curiosidad humana no tiene límites, y con la llegada de los viajes interestelares - en pantalla aparece una extraña nave - una de las principales incógnitas que la humanidad deseaba responder es si existe vida en otros mundos - en pantalla aparecen imágenes de nuestros océanos, de nuestras selvas, de nuestras ciudades -. En esta serie de documentales exploraremos lo que hemos encontrado.
Al ritmo de Alpha de Vangelis, de la serie cosmos de Carl Sagan, en pantalla empiezan a aparecer imágenes de planetas desconocidos, las cámaras les dan la vuelta, son planetas como el nuestro, con diferentes océanos, diferentes continentes, las imágenes muestran sondas humanas llegando a aquellos extraños mundos... el documental en su introducción muestras fragmentos de las filmaciones de la vida en aquellos océanos alienígenas donde coloridas formas de vida prosperan, las imágenes cambian mostrando otro planeta, seguido muestran interminables y verdes selvas que bullen con formas de vida extrañas, selvas por entre las que los drones exploran, también imágenes de formas de vida que viven siempre en los cielos de aquellos extraños mundos, se me eriza la piel al ver tan magnificentes descubrimientos. Sé que veré toda la serie de documentales, quiero maravillarme, asombrarme, y soñar, con quizás algún día ir allí, a alguno de esos mundos.
