sábado, marzo 05, 2022

Los rostros demoniacos

Me encuentro solo en un cuarto oscuro, es una especie de casa del terror. Es un gran cuarto alumbrado por una tenue y mortecina luz blanca, las paredes están cubiertas de velos negros deshilachados. No siento temor. No sé por que estoy allí, quizás es sólo una atracción en un bizarro parque de diversiones onírico.

De un momento a otro la pared frontal del cuarto, se ilumina, siento algo de temor, las luces de aquella pared iluminan tres espantosos cuadros de rostros de demonios, aquella pared pareciera moverse lentamente en dirección mía, al ir avanzando los rostros demoniacos cambian.

Quiero salir de allí, pero no puedo. Aunque los rostros no se mueven son realmente espantosos aun cuando solo están dibujados a lápiz sobre lienzos de un suave color crema, trato de buscar un a salida en los laterales del cuarto, siento algo de aprehensión no quiero ver aquellos horripilantes rostros. Súbitamente siento que debo quedarme, enfrentar a aquellos demoniacos rostros, lleno de valor vuelvo al centro del cuarto. Al pararme en frente, los rostros demoniacos en los cuadros ya no cambian mas. Observo los demonios en los tres cuadros.

Observo los detalles de aquellos rostros, el del lado izquierdo es un horripilante demonio con rasgos de múltiples murciélagos, el central ha cambiado a un retrato de Drácula con una sonrisa macabra, el derecho tiene un rostro de un demonio vegetal femenino cuyo rostro es el de un cráneo, aunque a mi gusto onírico le parece macabro, es el que mas me llama la atención y con el que mas me siento cómodo

La mujer demonio se ve fría y malévola, tras de ella hay tres inmensas hojas simulando un enorme cuello de decoración, son como los pétalos de una Raflesia, las nervaciones de aquellas hojas fueron dibujadas con exquisito detalle. Mezclado con el horror y el asco, que me produce aquella imagen, también siento algo de placer estético al ver el arte y esmero con el que fue dibujado aquel maléfico rostro.

Cada vez mas la pared se acerca hacia mi, ya no siento temor, es sólo un juego. Una puerta que no había visto se abre tras mio; observo por última vez los rostros diabólicos, especialmente el de la mujer demonio, detalló los otros dos, me maravillan los detalles de los dibujos, ojalá supiera dibujar para que al despertar pudiera dibujar esos horripilantes y maravillosos rostros. 

Ahora sólo me queda salir de allí.    

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