sábado, octubre 31, 2015

Templo


Trémulos rayos de sol cruzan las ruinas de lo que otrora fuera la nave de un impresionante templo construido por los hombres; el azul del cielo es ahora la cúpula de la nave, donde brillan el sol, la luna y las estrellas, son ahora las cuerpos de los santos predicantes, las caprichosas formas de las nubes, las sombras naranja de las ramas al atardecer. 
Las viejas baldosas quebradas por el tiempo, se cubren con suave tapete de musgos y plántulas, las durmientes columnas acunan en su seno alfombras de terciopelo verde y húmedo, pequeños roedores tienen su nido entre las descoloridas estatuas de los santos, ahora soporte para exhúberantes quiches y múltiples enredaderas; regodean los pequeños animales entre los recovecos que han excavado tras los camarines donde aún resisten el embate del tiempo aquellos iconos agonizantes.
Las columnas aún en pie han perdido la pintura, líquenes de tonalidades rojas y grises delicadamente han decorado con sus matices el viejo granito, musgos y algas han hecho su parte; las suntuosas lámparas de exquísitos decorados fueron hace tiempo reemplazadas por florecientes bromelias de acintados púrpuras, por pequeñas hierbas que crecen entre el musgo que cubre las columnas aún en pie. Raudos renacuajos se mueven en  la pila de agua bendita al llegar las aves a beber, revolotean mariposas bajo los rayos de luz que se filtran entre las grietas, para posarse en los viejos marcos dorados......las manos suaves, delicadas del  agua y el viento, con paciencia han borrado de los lienzos los rostros de los hombres sagrados, algas y musgos multicolores han dibujado en ellos en obra siempre inconclusa su caótica danza de colores.
........Yacen en el atrio aún resistentes las portadas de cuero de uno de aquellos libros que otrora los hombres considerasen sagrado, las mirlas han arrancado los multicolores ojos de las custodias para llevarlos a sus nidos, algunos verdes ojos permanecen aún anclados a las antes doradas reliquias, que sin valor se resisten a diluirse en el tiempo.
En los podridos bancos, sentados en sus raíces oran en silencio robles y  nogales, chusques y pastos, hierbas y floridos sietecueros, oran pequeñas flores en plegaria serena elevando sus pétalos al cielo, cantando con suave susurro al viento, oran de día, de noche al canto de los grillos, las ranas y las aves. Oran a la descolorida y desfigurada virgen cuyos viejos vestidos de finas sedas, harapos verdes y podridos ahora son, a aquella virgen cubierta de lianas, chamizos y lamas, a aquella figura desvencijada que para la naturaleza no significa nada. Oran al viejo palo cubierto de helechos y mohos, al viejo palo podrido donde la corona de espinas es ahora una corona de paja, que ha sido ya por mucho tiempo el nido de las aves; oran al viejo rostro cubierto de orquídeas y flores alimentadas por la mierda de los polluelos que escurriera durante tanto tiempo por aquel moribundo rostro de madera. Oran plácidos, por que si, sin sentido, sin pedir nada, sin esperar nada................su sola existencia es la oración.

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