miércoles, julio 25, 2012

MASACRE

Es de noche, me encuentro en el centro de la plaza principal de un pueblo de clima cálido como muchos en Colombia, hay cuatro caminos diagonales desde el centro  de la plaza los cuales forman 4 jardines triangulares poblados de pequeños parches de selva; hay un hedor a muerte, las tenues luces del alumbrado público hacen ver el ambiente en tonos café, aunque los colores están allí. Debo ir a un lugar específico en la plaza del pueblo, ahora pertenezco a una organización encargada de rescatar a los campesinos sobrevivientes de una masacre de un grupo armado ilegal. 
Tomo uno de los caminos diagonales hacia el sur de la plaza, el olor a mortecino me hace pensar que en algún lugar de la plaza debe haber un apilamiento de cadáveres, al salir del camino sobre uno de los bordes de ladrillo del jardín hay un enorme cóndor andino, es extraño ver una de esas magnificas criaturas tan de cerca, el ave debe estar allí llamada por el fuerte olor de la pila de cadáveres al lado izquierdo de la plaza, el ave limpia las plumas de su ala izquierda, vuelve a mirar al frente tomando una postura que la hace parecer inmutable.
Las otras personas de mi grupo ya están allí todas en una fila horizontal mirando al frente, tomo mi lugar.
- Cada uno de ustedes debe llevar el máximo número de plumas posibles-dice el líder del grupo, señalando un enorme cantidad de cajas apiladas tras suyo-, cada pluma será dada a cada uno de los sobrevivientes del desastre que ha ocurrido aquí, estas plumas servirán como identificación para que los sobrevivientes no sean asesinados. Una vez cada uno tenga sus plumas nos internaremos en la selva.
Todos salimos a tomar las plumas, el hedor de las plumas de las aves se mezcla con el olor de los cuerpos en descomposición. Las plumas son de muchos colores, pero también las hay grises y de tonos marrones, mis compañeros han tomado muchas de las plumas de colores, a mi me quedan las de tono marrón, casi no puedo agarrarlas, pero al fin tomo un puñado de ellas bastante largas.
El líder nos lleva por entre las casas del pueblo hacia un río por el cual debemos caminar de subida, es de noche pero hay luna llena, así que caminar por el río es posible, el ancho cauce del río es bajo, tiene muchas piedras, el hedor no cesa. En nuestro camino encontramos en frente una enorme malla de color verde que bloquea la vista del río, tras de ella hay mas cuerpos el olor nos lo dice, debemos buscar los sobrevivientes tras la malla, voy a una esquina de la enorme malla buscando como pasar.........un hoyo en la esquina derecha de la malla deja ver parte del rostro de uno de los cuerpos, su ojo derecho está desorbitado, su lustrosa piel  morada me impresiona de un momento a otro el cuerpo se estremece, la cabeza se sacude como si algo estuviera sacudiendo el cuerpo, algo cruje tras la malla morada
- Un caimán se está llevando uno de los cuerpos - grita uno de mis compañeros que ya cruzo la malla en orto punto-
Sin importar el hedor ni el peligro cruzo la malla por el hoyo, el caimán ya va lejos con él cuerpo, al animal pareciera no importarle nuestra presencia, sin embargo lo mas 'aterrador' son las pilas de cuerpos, aunque es terrible no me causa mucha impresión nuestro líder nos dice que debemos seguir....
Un estruendo terrible se escucha en el cauce del río, el suelo y el agua tiemblan...........SE NOS HA VENIDO UNA AVALANCHA...................Me estoy ahogando, pero salgo a flote, he perdido todas mis plumas, mis compañeros también no veo a muchos de ellos, me aferro a una piedra pero la fuerza de los remolinos de la avalancha me desprenden....la fuerza del río me sacude.........un enorme tronco me sirve para mantenerme a flote desde allí tomo la mano de un compañero, es difícil mantenerlo a él  junto a mi, un enorme remolino se lo lleva, no puedo hacer nada mas que asirme al tronco..............

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